
Los colapsos se manifiestan como subsidencias en forma de cráter en la superficie del terreno, que suelen aparecer de forma repentina. Se producen por el colapso de cavidades subterráneas, las cuales evolucionan hacia arriba con el tiempo hasta que finalmente afloran en superficie. En zonas propensas a riesgos de hundimiento, se requiere una estabilización preventiva en infraestructuras, como nuevas carreteras. En este contexto, las estructuras de suelo reforzado con geosintéticos, dispuestas bajo la explanada de la infraestructura de transporte, constituyen una técnica adecuada para salvar o puentear el cono de colapso potencial.
Es posible implementar tanto soluciones de seguridad temporales como permanentes mediante el uso de refuerzos geosintéticos.